Convivir con la alergia al polen
Nada de esto sustituye a un tratamiento, y una previsión no es un diagnóstico. Lo que sí puede hacer es indicarte en torno a qué días merece la pena organizarse.
Conoce tu ritmo diario
El polen de árboles y gramíneas suele alcanzar su máximo por la mañana y de nuevo a primera hora de la tarde-noche, cuando el aire que ha subido durante el día vuelve a bajar. Mover una carrera o el trayecto al trabajo fuera de esas franjas suele valer más que cualquier otra medida aislada.
Cuidado con las tormentas
Una tormenta puede romper los granos de polen en fragmentos lo bastante pequeños como para llegar a las vías respiratorias bajas. Por eso algunas personas sufren su peor crisis bajo la lluvia y no con el sol que la precede.
Ventanas cerradas en el pico
Ventila de noche o a primera hora, cuando los niveles son más bajos, y mantén las ventanas cerradas por la tarde. En el coche, recircula el aire en lugar de tomarlo del exterior.
Deja el polen en la puerta
El polen entra en casa en la ropa y el pelo. Cambiarse al llegar y lavarse el pelo antes de dormir lo mantiene lejos de la almohada, que es donde más daño hace al sueño.
Consulta antes de viajar
Entre el sur y el norte de Europa las temporadas se desplazan de tres a cuatro semanas, y la especie dominante cambia por completo. Quien es alérgico al abedul pasa un mayo más llevadero en Andalucía que en su casa en Suecia; quien lo es al olivo tiene el problema inverso.
Empieza antes de la temporada
La mayoría de los antihistamínicos preventivos y los corticoides nasales funcionan mejor si se empiezan una o dos semanas antes de la temporada que cuando los síntomas ya están instalados. El calendario indica aproximadamente cuándo empieza la tuya.